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Mantener vivo un negocio por 24 años es un logro, más cuando se trata de uno en el que venden música original. Hit Musical es uno de los almacenes que aun sobrevive a la arremetida de la piratería y al auge de las descargas por Internet.
Su propietario y fundador, Eliécer Perdomo, no solo ha podido permanecer sino crecer y hasta recorrer el mundo por cuenta de su negocio. Su incursión en la industria de la música comenzó en 1983 en Bogotá, donde llegó de su natal Huila.
Compraba y vendía, de manera informal, discos viejos (acetatos). Un año después decidió explorar ese mercado en Medellín y se instaló en el pasaje de la calle Colombia. Un mantel y las cajas donde guardaba la mercancía eran sus únicos activos.
“Me iba en un viaje de 22 horas en bus para Ecuador a buscar música diferente a la de acá. Traía antigüedades que compraban coleccionistas”, recuerda.
Fueron los amantes de la música quienes lo llevaron a escalar su primer peldaño. Tras estar cuatro años ofreciendo lo más inédito de la salsa y el rock, la fama cosechada por Perdomo le abrió las puertas de un pequeño local en el Paseo Comercial La Playa. “Pasar de la calle a tener un local es difícil”.
Pero el ser legal es algo que la vida recompensa y aquí se puede, aunque algunos no lo crean”, afirma. Los 17 años en la Playa fueron inolvidables para el Hit y Perdomo. Comenzaron los viajes a Inglaterra, España y Japón de donde traía colecciones y ediciones especiales de discos y videos.
También llevaba material nacional que vendía o intercambiaba con coleccionistas de esos países. “Cuando llegábamos con los discos del Japón la gente hacía fila para comprarlos. El surtido lo vendíamos en cuatro días”, rememora.
Por esa época, ya posicionado el cd, la piratería se mostraba tenue ante almacenes de venta de discos como la Feria del Disco y Compacts y Videos. También se imponían otros templos para coleccionistas como Disctronics, Discocentro y Jota Estéreo, estos en el sector de El Poblado.
Pero no aguantaron por muchos años. Todos fueron desapareciendo por su inviabilidad financiera. Hit, en cambio siguió creciendo y antes de llegar al local donde hoy continúa abierto, pasó por otro también en Maracaibo con Junín.

Lucha contra la piratería
Aunque, con la apertura de otro local de compra y venta de cd’s usados y produciendo trabajos de artistas desconocidos de los años 60 y 70 ha buscado diversificar el negocio, la ilegalidad y las descargas por la Web han afectado la empresa de Perdomo.
“Sobrevivimos con intercambios de coleccionistas y consiguiendo encargos a personas así como vendiendo los discos que hacemos en Europa y Asia”, agrega.
Aunque no se le pasa por su cabeza cerrar, Perdomo confiesa que el futuro de su almacén es incierto e incluso admite que sus hijos difícilmente recogerán lo que él sembró.

“Espero seguir trabajando, al menos mientras viva”, dice, en tanto añade que su situación es la misma que viven tres colegas suyos en Bogotá, Cali y Barranquilla.

Mientras Perdomo y su Hit sostienen una batalla a muerte con la ilegalidad, este empresario de 46 años insiste en las bondades de comprar discos originales.
“Hoy hay una tendencia de algunos jóvenes apasionados por comprar música en formato del vinilo, pero no es fuerte. Para proteger el esfuerzo de los artistas y no dejar morir una industria que genera cientos de trabajos, los padres de familia deben inculcar la cultura de lo original a sus hijos”, concluye.

VÍCTOR ANDRÉS ÁLVAREZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Medellín

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